El macho Argentino
Hace tiempo en un programa televisivo, una frase de alguien al que nombran el Macho Argentino, me pasó desapercibida o peor la supuse parte indiscutible del bagaje de su ser. Debo alegar a mi favor que cierta admiración por el personaje influyó, es que no es el hombre, o el señor, o el soltero, no, es el Macho, con toda la fuerza y la carga que lleva implícita la palabra en una sociedad machista como la nuestra.
El personaje que también se presenta en el teatro como el Macho Argentino, al menos eso indicaba la propaganda, ya que no pague para oírlo, evidencia una construcción del personaje interesante y tiene sus seguidores. Antes, años atrás, hubiera sido el solterón, alguien que no ha podido encontrar una persona para compartir las alegrías y sinsabores que provoca Amor. Hoy, más que alguien carente de ese mundo tan particular, es alguien que tiene las llaves de varios reinos, que conoce los secretos y atajos que lo llevan de un paraíso a otro, de alguien que cambia, tal vez, el fin de semana siguiente, a otro vergel, no con la denostación de su impronta tan voluble, sino con la admiración de hombres y mujeres por esa gran capacidad para entrar y salir de esas intensas manifestaciones del encuentro con una persona, hablo del conocimiento en cuerpo y pensamiento con esa otra persona. El gallo es el que elige dentro de su territorio, es lo que denominamos el macho, y consciente o inconscientemente muchos hemos querido ese apelativo como nombre propio, incluso algunas mujeres se tentaron a imaginar, o no, unos golpecitos en su portal de parte del macho.
Por eso la frase, en ese momento, no la tuve en cuenta, y surgió de una pregunta del conductor: que haces si te enteras que tu pareja se va con otro, el macho respondió tajante: si es un amigo lo cago a trompadas. En el grupo estaba acero Cali, campeón Argentino de kinck boxingn, un hombre entrenado en combate, y que a simple vista, no parece fácil de arriar, acero Cali no agregó mayores comentarios al tema, o no lo escuche porque lo importante era la opinión del Macho. Lamentablemente la frase me impresionó por su contundencia, no era algo pensado o un justificativo, es una condición natural del Macho, no importaba el estado de situación de la pareja, lo importante es que el engaño debía ser vengado con violencia. Todos debían saber que él no podía ser engañado, y debían atenerse a las consecuencias.
Después de leer en varios diarios, los titulares en donde el hombre abandonado por su pareja, decide darle desde una feroz golpiza, a quemarla o pegarle dos tiros, al menos en los casos que pueden contar lo sucedido, la frase “lo cago a trompadas” me surgió llena de cuestionamientos. Por qué, bueno en principio estaba destinada al otro macho, al gallo que entró en su gallinero, al que le llevó su amor, y ese “su” indica pertenecía, propiedad, pero, puede suceder que el otro también se considere un macho y ahí el cago a trompadas no es tan fácil ejecutarlo. La frase me quedó asociada a Acero Cali que sólo sonreía, claro, pensaría al gordito le esquivo un par de golpes para que se canse y después que me de un par de golpes para que tenga que dejar las manos en agua fría varias horas. Y ese es el punto crucial, todos los que amenazan en vengar un abandono con violencia, finalmente descubren que el otro, tal vez, no es un campeón de boxeo, pero … y si … entonces es mejor ante la duda descargar toda la violencia prometida ante ella, porque ella seguro es más débil y no vamos a tener problemas en someterla, además es porque la quiero mucho y más amor más odio y más violencia.
El supuesto macho, creo actuaba en su personaje, pero igual el daño que causa al dar por válida una actitud, que no tiene más argumentación que ser el más fuerte, me parece una bestialidad. Claro los machos se comportan de esa manera en la naturaleza, los hombres y mujeres que lentamente han construido una sociedad, con sus ventajas y obligaciones, no podemos y no debemos dar lugar a estas manifestaciones que parecen simpáticas pero esconden el germen del odio, la discriminación y la exaltación del egoísmo.
Es difícil darse cuenta hasta qué punto está incorporado en la sociedad ese gesto, que hasta parece el más noble amor. La pareja con la que comparto años, hijos, alegrías y tropezones, me dijo a boca de jarro “si te dejo, vos no te devastaría, ni me pegarías tres tiros” puede parecer una pregunta, pero yo sabía que no quería una respuesta y quede mal anímicamente pues no tenía ni una débil argumentación ante tal cuestionamiento. Entonces recordé el libro alas de libertad, en algunos párrafos indica como el sadismo puede ser confundido con amor excesivo. Y cuantos repiten frases trogloditas “porque te quiero te aporreo” o después de que ella aparece siendo una triste noticia, se escucha “cómo lo eligió” , “se creen tan vivas y mira cómo terminan” , “ ella que es tan inteligente…” en definitiva frases que culpan a la víctima, pocos razonan que el hombre está perdido, salvo cuando la desgracia es irreparable, pero ya no sirve.
De vez en cuando aparece en el escenario mundial una mujer condenada por adulterio a la lapidación, se levantan condenas por tal actitud, pero se hacen desde una visión lejana, como que a nosotros no nos pasa. Pero realmente comprendemos las agresiones de género que hay en nuestro país, y nos damos cuenta que nuestras actitudes son en su mayoría muestras de indulgencia sobre las frases que alimentan dicha violencia. Yo ya no quiero ser el simpático macho cabrío que defiende su orden a cualquier precio.
Pero esta declaración me lleno de confusión y me arrastro varios días, como explicar Amor sin esa exacerbación de los sentidos, que tantos hombres y mujeres reclaman necesaria, porque te dicen y te dirán “es que vos no sabes que es Amor” y me puse en el lugar del hombre abandonado. Solo sabía que no me convertiría en un macho, sería un señor abandonado, cornudo, mal esposo, cualquier cosa pero quería seguir siendo un señor, un título que la sociedad otorga, que es fácil perderlo, y debía mantener si quería recuperarme ante semejante infortunio. Sentado en mi pequeño jardín de 3x2, la música y un libro me reconciliaron. Ante todo no sería el macho, es probable que volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida, poco a poco la de por perdida. No podría crear una canción que la eternice, tan solo, un horrible y cursi poema de mi desdicha(*), y seguramente tardare más de 19 días y 500 noches en olvidarla.
(*) sus ojos de mariposa libaron mis silencios
y amé las mariposas
susurró tristezas como viento de castillos
y amé el viento
me dio sus besos de estrella voraz
y amé las estrellas
una noche, una inmensa noche, fuimos uno
y amé la noche
escribió en sus manos tiempos eternos
y amé la magia de la poesía
una noche de castillos
de mariposas guiando los susurros del viento
una noche como ninguna
desesperada de estrellas y poesía
ella me olvidó
y me quemó la sal del amor.